Ganadores del concurso Impulsa 2015 de la Universidad Diego Portales. Estos emprendedores diseñaron su propia modalidad de enseñanza para potenciar las “habilidades del siglo XXI” en las futuras generaciones.

Fuente: Diario El Mercurio
Domingo, 13 de marzo de 2016

SANTIAGO.- “Nuestro emprendimiento parte principalmente con el sueño de validar a los niños como agentes creadores y que ellos descubran en sí mismos el potencial transformador de la creatividad que ellos tienen innato en la edad en la que se encuentran”, explicó Ricardo Alvarado sobre de que se trata Haedus. Haedus, que significa “niño” en latín, ofrece talleres para niños entre 7 y 13 años pero alejándose de las metodologías educativas tradicionales y creando una forma propia a partir de distintas disciplinas relacionadas con el desarrollo de habilidades psicosociales y creativa de los más chicos. El equipo – que hoy se conforma con especialistas de la neurociencia, psicología e innovación – nació a partir de una idea que le surgió a Alvarado y a Luis Pino para el concurso Impulsa del 2015, organizado por la Plataforma de Emprendimiento e Innovación de la Universidad Diego Portales (PLEIN), en donde ganaron el primer lugar. “Nos juntamos con mucha gente”, señaló Alvarado, puntualizando que recogieron opiniones de padres con distintas visiones y decisiones de cómo educar a sus hijos. “Hicimos varios focus group, tanto con padres como con niños, en los cuales nosotros comenzamos a obtener información que nos ayudó a ir creando este proyecto”, relató. Así fue como, con la ayuda de la incubadora de proyectos Ideas Factory, realizaron su primer piloto a fines de enero, y trabajaron para el programa piloto de la nueva sede en Recoleta de la Fundación Mustakis. Los talleres consisten en presentarles a los niños problemas y desafíos que tienen que resolver en grupo, a diferencia de la modalidad tradicional de entregarles información útil, aseguró el emprendedor, apuntando que en aquí el niño pueda aprender sin miedo a equivocarse y ser juzgado a través de evaluaciones. A diferencia de otros talleres similares, como Creativis en Argentina que se centra solo en enseñar programación computacional, Haedus toma un rumbo más amplio. “Sentíamos que muchas de estas experiencias en realidad estaban principalmente basadas en en una actividad en específico (…) y nosotros queríamos ir un poco más allá. Queríamos llegar a generar en un niño habilidades psicosociales y creativas que fueran útiles para cualquier disciplina”, aclaró el director ejecutivo del proyecto. “La capacidad de experimentar, de explorar, la autoestima, la auto confianza, el trabajo en equipo, son principalmente las que nosotros desarrollamos, que tiene que ver mucho con las habilidades que están establecidas como las habilidades del siglo XXI. Lo que finalmente nos va a llevar a poder seguir desarrollando actividades van a ser principalmente estas habilidades más blandas”, aseguró el emprendedor. El equipo de Haedus señaló que durante el año seguirán trabajando en los centros de Ideas Factory, en Recoleta, y la fundación Mustaki además de ofrecer los talleres a privados y municipalidades, para poder validar su metodología. También esperan lanzar el primer taller de 12 sesiones y alcanzar su objetivo final que es tener un centro creativo propio. “Yo provengo de un ambiente de vulnerabilidad social, en mi niñez, y por medio de la educación y por medio de la creatividad, algo que siempre mis padres me inculcaron, yo pude de una u otra manera romper esa brecha”, contó Alvarado.